Day: February 5, 2020

  • Cómo evitar que su casa sea devorada por las llamas

    Cómo evitar que su casa sea devorada por las llamas

    La revisión de la normativa deja fuera la obligación de tener detectores de humo dentro de las viviendas

    No hay invierno, ni Navidad, en el que las viviendas no sean pasto de las llamas. Descuidos, imprudencias y el uso inadecuado de aparatos eléctricos, braseros y velas destrozan miles de casas y, lo que es peor, se llevan por delante la vida de sus moradores. A falta de un balance definitivo, se calcula que en 2019 habrá un incremento de víctimas por incendio con respecto al año anterior, cuando se registraron 123 fallecidos, según la Fundación Mapfre y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos. Ya el primer trimestre de 2019 se convirtió en el peor desde 2010, con 75 víctimas mortales, aseguran en Tecnifuego (Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios).

    La ciudad de Madrid sirve para evidenciar la magnitud de los incendios en viviendas. Solo en la capital, y hasta el 15 de diciembre, hubo un total de 1.575 fuegos en el interior de edificios y de ellos 1.269 se produjeron en casas, lo que supone un 80% de las intervenciones, cifra el consistorio madrileño. Según Rafael Ferrándiz, jefe del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento, “la vivienda, que es el sitio donde más seguro se siente el ciudadano, es también el lugar donde se producen más incendios; el ocupante se relaja y piensa que la prevención la tienen que hacer otros”. Sin embargo, esta prevención, que tiene que estar interiorizada en el ciudadano, es la herramienta que más vidas salva. “No hay nadie, más que nosotros mismos, que regule la carga de fuego [acumulación de enseres, papeles…] que hay en un piso”, añade.

    Ferrándiz aconseja contar con un extintor portátil, un detector de humo o mantas ignífugas en el interior de cada inmueble, algo que a día de hoy sigue siendo voluntario. También lo es la instalación de rociadores automáticos, a pesar de que salvan vidas y reducen hasta en dos tercios los daños causados por el fuego.

    De puertas afuera, la cosa cambia. Los equipos contra incendios ubicados en las zonas comunes del edificio (descansillos, salas de calderas, aparcamientos…) sí son obligatorios y deben cumplir con una serie de exigencias básicas. Desde el 12 de diciembre de 2018, en que terminó el plazo de adaptación al Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI), las comunidades de propietarios están obligadas a pasar trimestralmente una revisión de estos equipos. Un informe de Unespa, la patronal del seguro, que recoge un total de 103.000 accidentes por incendios ocurridos en España en 2018, revela que su coste ascendió a 525 millones de euros. Un 71,4% de los sucesos se produjeron en viviendas, y un 11,4% en las zonas comunes de las fincas, con especial incidencia en cuadros eléctricos, garajes, trasteros y portales.

    Más exigencias

    Junto a la prevención y el cumplimiento de la normativa, igual de importante es tener en cuenta los materiales utilizados en la construcción. En España se han hecho esfuerzos legislativos para completar los requisitos básicos de seguridad. El último es la revisión del Código Técnico de la Edificación (CTE), aprobada mediante real decreto por el Consejo de Ministros el pasado 20 de diciembre, que introduce una modificación en el documento básico de seguridad en caso de incendio. Limita el incremento del riesgo de fuego que puede derivarse de la progresiva implantación de soluciones de fachada que den cumplimiento a las nuevas exigencias de eficiencia energética.

    Concretamente, argumentan desde el Ministerio de Fomento, “la utilización generalizada de sistemas de aislamiento térmico por el exterior (conocido como SATE) o de fachadas ventiladas suponen un mayor riesgo de propagación del incendio por el edificio. Esto se ha limitado mediante unas exigencias mayores relativas a la reacción al fuego de los materiales utilizados”.

    Por primera vez se exigen medidas de protección frente a la propagación exterior del fuego por fachadas en los edificios de menos altura (inferior a 18 metros), que constituyen el grueso del parque edificado de España. “También, y aunque ya se venía ejecutando, el CTE contempla, por fin, que el aislamiento en fachadas ventiladas sea con productos no inflamables (lana mineral)”, explica Juan López-Asiain, responsable del Gabinete Técnico del Consejo General de la Arquitectura Técnica (CGATE).

    Sin embargo, el cambio normativo cojea en algunas cuestiones. España ha perdido la oportunidad de obligar a instalar detectores de humo en el interior de las casas, “un cambio fundamental en la normativa, que venimos solicitando desde hace años, y que podría salvar muchas vidas”, destaca Adrián Gómez, presidente de Tecnifuego. La colocación de este tipo de aparatos, de escaso coste y de fácil instalación, ya está regulada en Francia, Alemania, Noruega, Suecia, Dinamarca y en Reino Unido. Según Gómez, este último país, que hizo obligatoria la colocación de detectores de humo en 1992, ha pasado de registrar 831 muertes por incendios en 1987 con el 8% de los hogares equipados con este aparato, a tan solo 258 en 2017 con un porcentaje de detectores por hogar de un 85%.

    Además, la norma no plantea diferentes exigencias en función del uso del edificio, algo que también era relevante. “No se tienen en cuenta fachadas que puedan tener requerimientos especiales, como hospitales, colegios y patios interiores y que deberían ser incombustibles para permitir el acceso de los bomberos y unas evacuaciones más seguras”, razona Alfonso Díez, coordinador del Comité de Fabricantes de Protección Pasiva de Tecnifuego.

    Fomento defiende que, en el caso concreto de la propagación por fachada, los factores de riesgo fundamentales son la altura del edificio y las características constructivas (por ejemplo, la existencia o no de cámara ventilada). “Por eso, al igual que en las reglamentaciones de la mayoría de los países europeos, se han establecido las exigencias en función de estos dos parámetros, considerando para su determinación aquellos usos que pudieran tener mayor nivel de riesgo”, insisten en el ministerio.

    Al margen de estas lagunas, esta modificación introducida en el código de la edificación va a servir de acicate para la innovación tecnológica del sector. Por ejemplo, el centro de investigación Tecnalia está desarrollando nuevos materiales y sistemas resistentes al fuego. Y desde hace un año tiene operativo el primer laboratorio de ensayos de fuego a gran escala para fachadas en España y se encuentra entre los pioneros en Europa en la ejecución de ensayos.

    Entre sus soluciones destacan un barniz transparente que protege la madera frente al fuego y un nuevo sistema de fachada ventilada basado en composites de plástico-madera y residuos agrícolas-forestales que mejora la resistencia al fuego.

     

    Fuente: El Pais

     

     

  • Viviendas que se calientan con un secador de pelo

    Viviendas que se calientan con un secador de pelo

    Una casa eficiente conlleva un ahorro en el gasto energético de hasta un 90%, según los expertos

    Tal vez no sea el primer recurso que la mayoría utilizaría para no pasar frío en casa, pero la imagen llama la atención: calentar una casa eficiente desde el punto de vista energético no debería requerir más calor que el generado por un secador de pelo. Así lo asegura Albert Grau, gerente de la Fundación La Casa que Ahorra, una alianza entre empresas del sector de la construcción. Eficiencia energética no es solo sinónimo de reducción de la huella de carbono en el medioambiente, sino también de ahorro. En este sentido, “una vivienda eficiente demanda entre un 70% y un 90% menos de energía con respecto a una que no lo es”, afirma Grau, aunque advierte también que para lograr este objetivo el aislamiento tiene que pasar de los 8,5 centímetros de media en las viviendas convencionales a los 17,5 centímetros de una eficiente. Según los expertos, la inversión en esta como en otras reformas, se amortiza y es rentable en muy pocos años.

    Un aislamiento óptimo es la condición que Grau pone en primer lugar para evitar el derroche de energía. Este puede ocurrir a través de las pérdidas o las entradas indeseadas de calor, por lo que es fundamental aislar adecuadamente la envolvente, las partes ciegas y las carpinterías.

    Sebastián Molinero, secretario general de la Asociación nacional de distribuidores de cerámica y materiales de construcción (Andimac), saca la calculadora. “Gracias al aislamiento térmico por el exterior se pueden lograr ahorros de entre el 24% y el 46%”, subraya. Una proporción que Carlos Castro, coordinador de certificación del fabricante de aislamiento Danosa, eleva a hasta el 60%. “Este porcentaje puede incrementarse hasta el 75% si se utiliza una especie de abrigo para el edificio que garantiza un aislamiento integral para fachadas, cubiertas, suelos y hasta estructuras encerradas”, añade Castro. Con él, se eliminan también los puentes térmicos (zonas en las que hay transmisión de frío o calor en los dos sentidos) y los riesgos de condensaciones en la fachada.

    Asimismo, “el aislamiento por el interior acarrea un ahorro de entre el 16% y el 42%, y, por el interior de la cámara, de entre el 4% y el 55%”, agrega Molinero. Y, si se sufren pérdidas energéticas por culpa de la mala calidad de las ventanas, el consumo por calefacción o refrigeración puede disminuir entre el 2% y el 13% gracias a la instalación de cristales dobles.

     

    Ventilación y diseño

    La ventilación controlada es otro de los pilares que, en opinión de Grau, deben caracterizar una casa en la que la envolvente estanca continua protege de corrientes y humedades, entre otros elementos. “Una casa que ahorra disfruta de la máxima calidad del aire interior al contar con sistemas adecuados de ventilación y renovación del mismo”, destaca.

    Pero es cierto también que, “cuanto menor sea la superficie de la envolvente en relación con el espacio interior de la vivienda, menores serán las pérdidas energéticas, aunque habrá que tener en cuenta la zona climática en la que se ubica el edificio y su orientación, que, en algunos casos, son insalvables”, explica Grau. Por ello, un diseño eficiente es fundamental, en su opinión.

    De esta forma, para proporcionar un nivel de confort adecuado, Grau calcula que no serían necesarios más de 15 kWh al metro cuadrado, lo que equivale a 240 euros al año. La inversión en estos pilares, acometida en una casa nueva o en una de segunda mano, se puede amortizar en 3 y 5 años, respectivamente. Según Castro, quien cita datos de la Agencia para la Rehabilitación de Edificios (Rehare), la factura energética se podría abaratar en hasta 125 euros al mes o, lo que es lo mismo, 1.500 euros al año, mientras que Molinero habla de 750 euros al año.

    Instalaciones térmicas

    Más allá de estos elementos, Diego Lasaosa, director general de la empresa de certificación energética Certicalia, hace hincapié en la necesidad de dotar la vivienda de unas instalaciones térmicas –es decir, aquellas que se destinan a la producción de agua caliente sanitaria, calefacción y aire acondicionado– “que siempre estén a punto y tengan un rendimiento adecuado”. Sin descuidar la sustitución de luminarias por luces LED, “ya que consumen menos que las incandescentes, halógenas y fluorescentes”.

    Una opción para medir el ahorro, según Lasaosa, es hacerlo observando su calificación energética. Al tomar como referencia un piso de 100 metros cuadrados, los precios actuales de la energía y los datos recogidos por Certicalia, entre una vivienda poco eficiente, con una calificación energética G, y otra vivienda eficiente, calificada con la letra C, hay una diferencia de 1.175 euros al año en gastos de calefacción, refrigeración y agua caliente.

    UNA NUEVA NORMATIVA PARA LA OBRA NUEVA

    El pasado 27 de diciembre se publicó en el BOE el Real decreto por el que se modifica el Código técnico de la edificación, al mejorar la calidad de las envolventes térmicas de los edificios y al fomentar el uso de tecnologías más eficientes y sostenibles para su acondicionamiento. “Los edificios nuevos tendrán una alta eficiencia energética”, explica el director general de Certicalia, Diego Lasaosa, “lo que, sumado a la mayor contribución de energía procedente de fuentes renovables, supondrá una reducción del consumo de energía, respecto a los actuales, de un 40% aproximadamente”.

    Para insistir en la importancia de “construir bien las viviendas con el objetivo de vivir bien en ellas”, el coordinador de certificación de Danosa, Carlos Castro, señala que ahorrar energía contribuye a la descarbonización de la economía, pero, si se hace utilizando calderas de biomasa o fuentes renovables sin atender a la calidad de la construcción, “seguiríamos derrochándola”.

    La norma, sin embargo, “carece de ambición”, según el gerente de la Fundación La Casa que Ahorra, Albert Grau. “Ello condiciona la futura regulación de los llamados edificios de energía casi nula, y por tanto la mejora del deficiente parque inmobiliario, pues es ambigua y poco concreta, y no ayuda a desarrollar políticas de acompañamiento”, critica Grau.

    Y el coordinador de certificación de Danosa, Carlos Castro, advierte: “Hay que tener en cuenta también que una cosa es el comportamiento previsto en el proyecto, y otra es el desempeño del edificio realmente construido, pero otra tercera cosa es el uso y mantenimiento correctos, que permiten, año tras año, mantener la eficiencia del mismo”.

    Fuente: El Pais

  • ¿Ha tocado techo el precio de la vivienda? Las casas de segunda mano empiezan a bajar

    ¿Ha tocado techo el precio de la vivienda? Las casas de segunda mano empiezan a bajar

    La falta de llamadas y visitas fuerza a los propietarios a empezar a revisar precios. En diciembre cayeron un 1,3% tras cuatro años de alzas

     

    Las fotos de varios anuncios llaman la atención de algunos viandantes. Se paran, no más de un par de minutos, ante el escaparate de una agencia inmobiliaria en Madrid. Tienen curiosidad por saber el precio de venta, pero rara vez alguien cruza la puerta del establecimiento para preguntar por una de las viviendas publicitadas.

    Esta imagen se repite con demasiada frecuencia. Desde hace tres meses el mercado está bastante parado. La Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) ha calculado un descenso interanual del 7,7% en la compra de viviendas de segunda mano en el cuarto trimestre de 2019. Ante ese desánimo, la reac­ción de los vendedores no se ha hecho esperar. “El año 2019 ha cerrado con una caída anual de los precios del 1,3%, la primera que se registra tras 38 meses de subidas interanuales ininterrumpidas”, según el índice inmobiliario de Fotocasa, que desde hace 15 años analiza los precios de oferta en España. “La bajada interanual del precio en diciembre rompe con la tónica, al descender por primera vez en cuatro años, desde octubre de 2015”, señala Ismael Kardoudi, director de Estudios y Formación de la compañía.

     

    El miedo y la desconfianza se han apoderado de algunos propietarios que están muy pendientes de la venta de su casa. “Tienen muy presente lo que pasó hace una década y esta vez han reaccionado muy rápido. Prefieren reducir ahora un poco el precio que tener que recortarlo mucho más dentro de un tiempo”, señala Jesús Duque, vicepresidente de Alfa Inmobiliaria. Los vendedores empiezan a ser más realistas. “Se han dado cuenta de la limitación que supone el poder adquisitivo de sus potenciales compradores y de que ahora compiten más con las viviendas de obra nueva y las rehabilitaciones”, dice Ricardo Sousa, consejero delegado de Century21 España. Y, además, han sucumbido a la negociación: “Entre la oferta y el cierre de la operación han aplicado un 14% de descuento medio en 2019”, añade.

    Los últimos datos que maneja Fotocasa registran que el precio medio de la vivienda de segunda mano ha bajado en cinco de las 17 comunidades autónomas. Los vendedores catalanes han sido los primeros en resignarse y ajustar los precios que piden. “Después de unos años de intensas subidas, se ha registrado una caída del 5%, la más acusada de todas las regiones”, comenta Kardoudi. También han metido la tijera los vendedores de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Asturias y Galicia.

    Si se pone la lupa en las provincias españolas, resulta que los precios de las casas de segunda mano han menguado en 26, sobre todo en Granada (-5,4%), A Coruña (-4,4%) y Lleida (-3,9%). Pero es que las ciudades de Madrid (el precio bajó un 1% en diciembre) y Barcelona (-5,9%) también rompieron la tendencia de crecimiento del último lustro.

    Los principales ajustes de precios, “inferiores al 5%, se han detectado en determinadas poblaciones alejadas de los centros productivos o bien donde hay más parque de segunda residencia. Hablamos de pisos de más de 20 años de antigüedad y una superficie aproximada de 70 metros cuadrados”, dice José María Alfaro, coordinador general de la FAI, que aglutina a 900 agencias y 4.000 agentes en España. En cambio, la vivienda de segunda mano que mejor salida va a tener este año “cuenta con una antigüedad inferior a 15 años y un precio medio entre 150.000 y 200.00 euros. Las zonas más demandadas seguirán siendo los barrios periféricos bien comunicados de las principales ciudades con mayor oferta de empleo”, razonan en la FAI.

    Tiempo de espera

    El nuevo año también ha arrancado con menos llamadas y visitas. “Hemos detectado un incremento del tiempo medio para vender, entre un 30% y un 40% más”, indica Alfaro. “Las operaciones se estaban cerrando en dos o tres meses y ahora pueden ser cinco o seis meses, “así que quien pretenda vender su casa de aquí a abril, por ejemplo, tiene un problema”, asevera Duque.

    Si se buscan culpables, los hay. “Una subida ininterrumpida en los precios desde 2015, llegando a crecer a ritmo de dos dígitos en algunas ciudades; la falta de seguridad jurídica ante las nuevas normativas y nuevos criterios de evaluación del riesgo de los deudores tras la entrada en vigor de la nueva ley de crédito hipotecario”, manifiestan en la FAI. Sin olvidar la nueva normativa de alquiler, que, “ante la falta de garantías para el propietario, ha provocado una caída en la compra de inmuebles destinados a este fin, que podría situarse entre un 5% y un 10% o aumentar si el Gobierno lleva a la práctica la limitación de los precios del alquiler”, añaden en la federación.

    Semejante situación empieza a incomodar a algunos propietarios que se han propuesto vender sus casas a lo largo de este año. Lo primero que deben saber es que en 2020 habrá algunas fluctuaciones de los precios —al alza o a la baja según el lugar en el que se viva—, pero sin esperar grandes variaciones. En algunas ciudades bajarán y en otras subirán a ritmos moderados. A la hora de fijar el precio, un truco es fijarse en los anuncios que aparecen en los portales inmobiliarios y “restarles entre un 5% y un 10%. En este momento es la única forma de diferenciarse de la competencia”, afirma Duque. Y, aun así, “puede que eso no sea suficiente”.

    Lo siguiente es plantearse un horizonte temporal de, al menos, seis meses. “Cada 20 o 30 días hay que revisar el precio; en caso de no recibir llamadas ni visitas habrá que bajarlo algo más para ajustarse a la demanda”, aconseja el experto de Alfa. Con el mercado paralizado es un error poner un precio alto para luego reducirlo paulatinamente. “Hay que cambiar la cultura típica española de pedir el máximo por si acaso, porque esto aleja a potenciales compradores”, recuerda Sousa. No hay que descuidar el anuncio en los distintos portales, puesto que el futuro comprador observa una media de 100 pisos, pero solo contacta con el 25%, recuerda Toni Expósito, consejero delegado de Comprarcasa.

    LLEGA LA HORA

    Durante el primer minuto de visita el comprador ya sabe si está interesado o no en la vivienda. Por esto, hay que preparar la casa para el show y para esto nada mejor que el home staging, una técnica americana que promete provocar flechazos para agilizar la venta resaltando los puntos fuertes y solucionando u ocultando los débiles. Por ejemplo, una vivienda sin muebles siempre parece más pequeña que una amueblada. “Debemos presentar la casas de la forma más impersonal posible, de modo que el comprador se pueda imaginar viviendo en ella”, afirma Expósito. Hay que mostrarlas con luz natural, despejarlas y ordenarlas para que resulten más amplias, apagar televisores y radios, y eliminar todos los elementos personales.

    Fuente: El Pais

  • Es el actual ciclo de la vivienda más sano y sostenible que el anterior

    ¿Es el actual ciclo de la vivienda más sano y sostenible que el anterior?

    • Nuevo número de ‘La vivienda a fondo’
    • Antes las hipotecas superaban a las compraventas de casas…
    • … pero actualmente se encuentran un 61% por debajo

    El mercado de la vivienda en España empezó a despegar de nuevo en 2014 dejando atrás la que ha sido la crisis más dolorosa para el ladrillo en nuestro país. Tras seis años de constantes crecimientos, tanto en el número de transacciones como en el precio de las casas, el mercado se acerca de nuevo al final de un ciclo.

    ¿Se han repetido los mismos errores del pasado?, ¿será la próxima crisis igual de dañina que la anterior?. Los expertos se niegan a hablar de una nueva burbuja y aseguran que la ralentización que se está dando en el sector de la vivienda, lejos de ser la antesala de una nueva crisis, es incluso “una buena noticia para el mercado”, ya que permitirá “extender aún más este ciclo y hacerlo más sostenible”.

    Para entender en que momento se encuentra la vivienda en España, Sociedad de Tasación ha realizado un ejercicio de comparación de los principales indicadores del mercado (compraventas, número de hipotecas, número de ocupados y precio unitario medio de la vivienda). Así, teniendo en cuenta las dos últimas variables, la tasadora ha buscado el escenario del ciclo anterior más similar a la situación actual, siendo este el año 2005, en el que el precio de la vivienda era de 2.516 euros por metro cuadrado y el número de empleados ascendía a 19,5 millones.

    “Con estos dos indicadores en la misma línea que las cifras que se manejan al cierre de 2019, se observa que el mercado residencial actual es bien distinto al anterior”, explica Juan Fernández-Aceytuno, consejero delegado de Sociedad de Tasación. “Por un lado, el número de compraventas es actualmente casi la mitad y el número de hipotecas se reduce a alrededor de la tercera parte de las otorgadas en 2005”, apunta el directivo, que destaca que “si bien en 2019 no se da la situación anómala que se daba en 2005, con un número de hipotecas muy superior al número de compraventas”. Así, en 2005, mientras se vendían algo más de 901.000 casas, se firmaron 1,25 millones de hipotecas.

    Se observa que, en la actualidad, “si bien se van recuperando las compraventas, aunque se aprecia una bajada sensible desde mediados de 2019, todavía hay margen de recorrido, con un nivel hipotecario muy bajo, que de hecho, en cifras globales prácticamente no ha variado en relación al 2018, con un leve incremento del 2,8%”.

    Según explica el experto, “este hecho podría derivarse de la aplicación de la Ley de Crédito Inmobiliario, de reciente entrada en vigor, o bien de la compra de vivienda sin necesidad de financiación; pero la primera consecuencia es su efecto en el saldo vivo hipotecario de las entidades financieras, que no se recupera“.

    Para poder comparar la situación actual con el ciclo pasado, hay que tener en cuenta que en el periodo 2004-2005 los tipos de interés rondaban el 4%, mientras que ahora están entre el 1 y 2%, y a pesar de ello el volumen de hipotecas era un 28% superior entonces.

    Menos hipotecas

    “España no está entrando en el mercado hipotecario, la gente, o no puede, o no quiere comprar vivienda. No hay confianza para hacer una inversión a largo plazo. Este es uno de los principales retos a los que se enfrenta este país, la dificultad de acceso a la primera vivienda”, apunta Fernández-Aceytuno.

    Cómo afronta el reto de la vivienda cada generación

    Cómo afronta el reto de la vivienda cada generación

    Si centramos el foco en la provincia de Madrid el precio es idéntico al de 2005 (3.630 euros por metro cuadrado) y la variación respecto al ejercicio anterior también. Sin embargo, el número de hipotecas es un 60% inferior en 2019, con 69.497 operaciones, frente a las 164.084 de 2005.

    En Barcelona “se sigue el mismo patrón, pero con la diferencia de que el precio está disparado”, apunta el directivo. Así, mientras en 2005 la vivienda se pagaba a 3.700 euros por metro cuadrado, ahora el precio alcanza los 4.400 euros, lo que supone un encarecimiento del 18,95%.

    El precio de los pisos en la provincia de Barcelona es un 18% superior al de 2005

    “El adelantamiento del ciclo en Barcelona es notorio y además no tiene un excesivo sentido desde un punto de vista macroeconómico, con un número de hipotecas y de transacciones muy bajo”, apunta el consejero delegado de Sociedad de Tasación. Concretamente, en 2019 se cerraron 43.653 hipotecas en la provincia catalana, frente a las 153.211 de 2005, un 71% menos.

    Por otro lado, el pasado año se cerraron 60.246 transacciones, lo que representa un descenso de más del 41%, frente a las 103.111 operaciones de compraventa firmadas en 2005.

     

     

    Fuente: El Economista.es