Cuando pensamos en aislar una vivienda lo primero que se nos viene a la cabeza es la idea de protegerla del frío para que las bajas temperaturas no se cuelen en el interior del hogar. Sin embargo, no debemos olvidar que los materiales aislantes también pueden ser muy útiles para mantener el hogar fresco durante el verano.

Y es que, aislar la fachada de una vivienda la protege tanto del frío como del calor, ayudando a que la temperatura sea constante durante todo el año. Por eso, desde Cuida Tu Casa destacamos las ventajas del aislamiento durante la época más calurosa del año.

Adiós al calor extremo

La primera de las ventajas es la más evidente. Aislando los hogares conseguimos que el calor no penetre el interior, lo que ayuda a conseguir un confort térmico clave para estar a gusto en casa. Durante el verano los días son más largos y hay más horas de sol, lo que provoca que las fachadas se calienten durante más tiempo. Por ello, el aislamiento se vuelve tan necesario en zonas de temperaturas muy altas, donde este tipo de soluciones resultan muy efectivas.

Un aliado frente a los ruidos

Además del térmico, el aislamiento también proporciona un confort acústico. Durante los meses de verano solemos abrir las ventanas más horas al día para mantenerla ventilada, pero también coincide con la época en la que hay más vida en la calle, ya que el buen tiempo acompaña e invita a salir a calles, plazas y terrazas.

No obstante, esto equivale también a un ruido más intenso, el cual puede afectar a la comodidad en casa, el descanso y la relajación en el hogar. Con un buen aislamiento mitigaremos los molestos ruidos en nuestra casa y adecuaremos las habitaciones a un nivel de decibelios idóneo para cualquier actividad que requiera concentración…o simplemente para disfrutar de una buena siesta en vacaciones. si lo acompañamos con unas buenas ventanas y rompemos lo puentes acústicos.

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Un respiro para la factura eléctrica

Por último, y para nada menos importante, el aislamiento térmico durante los meses de verano también tiene un impacto en el bolsillo, ayudándonos a ahorrar en la factura de la luz. Esto sucede gracias a que una casa aislada mantiene mucho mejor la temperatura interior y no se ve afectada por la de fuera, por lo que no es necesario estar conectando constantemente el aire acondicionado para no derretirse sobre el sofá. Gracias al aislamiento, con poner el aire durante un rato la casa se mantendrá fresca durante mucho más tiempo. Además de no necesitarlo más que en los días de más calor puesto que sólo con el aislamiento y una buena ventilación ya notarás la diferencia de temperatura cuando entras en casa.

En este sentido, la reforma de un hogar podría abaratar 750 euros anuales su factura eléctrica,de manera que en España se ahorrarían hasta 12.000 millones al año con una ambiciosa política de vivienda para mejorar la certificación energética del parque inmobiliario. Algo a tener muy en cuenta en esta época del año, puesto que sólo durante el primer día de la primera ola de calor de este verano, la demanda energética se disparó un 8%.

Por si cabe alguna duda de las ventajas del aislamiento en verano, según la experiencia de la empresa Ursa, una vivienda sin aislamiento, con doble acristalamiento, sin protección solar y sin ventilación por la noche, puede llegar a alcanzar en épocas de máximo calor hasta los 42 grados. Mientras, la misma vivienda con un correcto aislamiento térmico, protección solar y ventilación nocturna llegará a los 33 grados de máxima, casi diez grados menos de temperatura. Con todo lo que ello conlleva.

Sandra Barañano. Directora Técnica de Cuida Tu Casa

 

Fuente: Fotocasa